Fado, forma musical apurada en la Lisboa del siglo XIX, se sumerge en los sentimientos más y menos expresados ​​de nosotros, Portugueses.

Se convirtió en una fatalidad, así nos expresamos y definimos en cuanto a amores y desamores, pérdidas y nostalgia. El Fado somete todo y todos, trata del modo en que lidiamos con todo eso, de donde resulta un retrato perenne.
En el Fado, los repertorio cantados convocan a los portugueses, evocan los sentimientos, en el fondo universales, y también por eso se convirtió en Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2011. Así, los visitantes extranjeros buscan conocernos a través del Fado y en él también se revelan y emocionan .

La interpretación vocal es particularmente valorada. Dependiendo de la voz, femenina o masculina, junto con el lenguaje corporal y la indumentaria, la historia y las emociones contenidas en cada fado pueden tocar más o menos.
Instrumentalmente, indispensable la presencia acústica de la Guitarra Portuguesa y de la viola, con el fadista al centro. A este nivel, el contrabajo se convirtió en una presencia habitual en el Café Luso, también de especial efecto visual.

Desde el cruce centenario de culturas que secularmente convergen en Lisboa, ciudad portuaria, a lo largo del siglo XIX toma consistencia melódica y rítmica este nuevo género musical: Fado.

Después de un largo período de incubación sobre todo vivido en uno de los barrios más antiguos, Mouraria-Castelo, en realidad a veces promiscua y peligrosa de las calles y tabernas, en la ramboia nocturna, se registra un número creciente de admiradores que el Fado fue conquistando entre las varias las capas sociales.

De ahí resulta el surgimiento, a partir de la década del 30 del siglo XX, de las casas de fado.
La casa de fado se convierte, por definición, en un recinto decente para escuchar Fado y disfrutar de una comida. Fado y Comida, desde siempre de brazo dado.

El elenco residente se caracteriza fundamentalmente por ser intergeneracional.

– Fadistas: Elsa Laboreiro (fadista / directora artística), Yola Dinis, Catalina Rosa, Filipe Acacio y Cristiano de Sousa (+ invitados semanales)
– Instrumentistas: António Neto (viola), Antonio Dias (guitarra portuguesa) y Jorge Carreiro (contrabajo).

El Café Luso cuenta con 90 años de existencia, se hizo exponente.